Uniformes por la transformación
Jueves, 24 Noviembre 2022 09:00

Rastrillando …………… 20 de noviembre ……….…

Por: Mario Munguía Murillo …………. En mi niñez -escuela primaria- y adolescencia, recuerdo participábamos en el desfile que, la temática, aparte de las Adelitas y soldados/campesinos, era deportiva.

 

El Profesor Emilio Miramontes era el organizador y representante de la SEC; uno o dos meses antes del 20 de noviembre, visitaba todas las escuelas primarias, secundarias, preparatorias públicas y privadas, y la Universidad, con quienes acordaban la logística del desfile y la participación de cada uno de ellos.

Los directivos y maestros se encargaban en sus escuelas de preparar las tablas gimnasticas y carros alegóricos (los que tenían capacidad económica).

A partir del primer encuentro del Profesor Miramontes y directivos, en las escuelas se empezaban a ver a los estudiantes practicando los ejercicios para lucir en el desfile. De hecho, como era ya una tradición, los estudiantes eran preparados con mucho tiempo antes.

La concentración, el día 20, era en el cruce de boulevard Rodríguez y calle Revolución, pero se extendía sobre el boulevard hasta el Hotel Gándara.

El desfile daba inicio a las 9 de la mañana; al frente iba el cuerpo de motociclistas de la policía municipal, ellos, en sus motos Harley Davison hacían sus acrobacias; seguidos de las bastoneras de la Prevo; luego, las escuelas primarias y secundarias, las preparatorias y la Universidad, también el Pentatlón.

La “competencia” eran entre los popis del Colegio Regis, con sus carros alegóricos y tablas gimnasticas; los “hielos” del Colegio Central de Comercio del Profesor Gámez al frente del contingente montado en su caballo pura sangre, seguido del pelotón de militares (era un colegio militar) ataviados de su uniforme azul marino, tipo Colegio Militar, portando un “mosquetón” (rifle) con el cual se ejecutaban los ejercicios; la Universidad de Sonora era todo un espectáculo, pues en aquel entonces se practicaban varios deportes.

Luego los militares de la Cuarta Zona, seguidos de los bomberos y Cruz Roja, y al final la Asociación de Charros portando con gallardía el traje y sus sombreros bordados de oro y plata, que juntos con sus Adelitas (Escaramuzas) montan sus briosos caballos.

El recorrido duraba entre tres o cuatro horas, y las aceras del trayecto era ocupado por miles de hermosillenses que salían satisfechos, primero, por que uno o dos o tres de sus hijos era parte del desfile y, segundo, porque el desfile en si era un espectáculo.

El final del trayecto era el Vado del Rio, de ahí, cada quien agarraba su propio rumbo; Los Charros, solo giraban a su derecha pues ahí a poca distancia tenían su Lienzo Charro donde daban rienda suelta a su pial; soldados, bomberos, Cruz Roja y policías volvían a sus instalaciones para estar pendientes y salvaguardar a los ciudadanos y la ciudad.

El grueso de los contingentes eran niños y niñas que corrían al Parque Madero a jugar en los fríos “juegos” de cemento y disfrutar con su familia el día de asueto, donde las mamas sacaban de la bolsa mágica burritos de chorizo con huevo, de frijol, otras, los lonches de pan virginia con bolonia, también de chorizo con huevo y frijol. Digo mágica porque todos tocaban, repetían y no faltaba el “arrimado” que siempre era bien venido.

Los “grandes” del Regis y Central de Comercio también se encontraban en las Delicias del Parque (Madero) y, no faltaba el popi que se burlara del “hielo” y, este, el “hielo” solo buscaba un pretexto para darse un “tiro”, aquello terminaba en batalla campal (ricos vs pobres, para que vean que no es nuevo), pero no pasaba a mayores, solo nariz rota, ojos morados y moretones en el cuerpo, por lo general siempre ganaban los “hielos”. Todo sano.

Los universitarios, volvían al campus donde eran esperados por sus fans, sus admiradoras y las novias y novios; se improvisaba la tertulia, alguien milagrosamente sacaba un barril de cerveza, otro encendía el estéreo del carro (carro de su papa) y de su cuatro track salían las rolas del momento: Beatles, Rollin Stones, los Hermanos Carrión, Cornelio Reina y demás cantantes de moda.

Hoy, el desfile fue, una vez más, de los soldados.

Pero mejor a’i se las dejo… Pero bueno, los tiempos cambian, me estoy haciendo viejo y solo vivo de mis recuerdos que me alimentan el alma cuando los platico; pregunto: ¿Qué les van a contar a sus hijos y nietos esta nueva generación?... ¡¡¡SARAVAH!!!