Proceso de Admisión a la Unison 2020
Sábado, 02 Mayo 2020 05:44

Perspectiva Sonora…….. La lucha por vivir también es de actitud……

Por Eugenio Madero Samaniego….. Hace una semana en una de las revisiones constantes a mi celular, vi una llamada perdida de un amigo muy querido.

 

En la primera oportunidad que tuve, le regresé la comunicación.

-          ¿Qué onda, Tito, cómo sigues?

-          Pues ahí va, Chino, acabo de llegar de las “quimios” y ando bien jodido

-          Echale ganas, al rato te vas a alivianar

-          Con el favor de Dios

-          Sí, claro. Ya sabes… lo que se te ofrezca, Tito; aunque yo aquí estoy en cuarentena y pues no he podido salir a la calle

-          Te llamo también porque te quiero preguntar algo: ¿te acuerdas de la fecha en que empecé a trabajar contigo en el Instituto del Deporte?

-          Mmm…debió ser en el 2007, o máximo en el 2008.

-          Ah, bueno. Es que ando tratando de arreglar la pensión…pues ya ves que tengo cáncer y no creo que vaya a regresar a trabajar

-          Tito: según yo, tú debes de andar cerca de la pensión por derecho de antigüedad; pero acuérdate que conmigo empezaste a ganar por honorarios y un tiempo después fue cuando tuviste el servicio médico

-          Sí es cierto. Lo bueno que la raza del Sindicato, el Cande, me anda haciendo el paro y averiguando qué se puede hacer

-          Ojalá, Tito, esperemos primero que te mejores en tu salud; y ya después lo demás. Yo te prometo que nomás que pase todo este problema de la pandemia te voy a visitar otra vez. Acuérdate que yo tengo alta presión y nunca me la había atendido, sino hasta hoy; pero me acuerdo que cuando fui a tu casa -antes que empezara la cuarentena- te vi muy bien y espero que sigas mejor

-          Es que hay días que tengo buenos y otros días muy malos; pero está bueno, Chino… ahí repórtate cuando puedas; ya sabes que estoy muy agradecido contigo

-          ¿Cómo crees, Tito, todo lo que la gente ha hecho por ti ha sido con mucho gusto porque te lo mereces. Tú síguele echando ganas.

Así con esas palabras, fue la última ocasión que pude hablar con José Loreto Rodríguez, quien gracias su calidad humana, a su disposición de ayudar a los demás y a un cúmulo de cualidades, se pudo ganar el cariño de la gente.

Nuestro amigo Tito Loreto trabajó alrededor de diez años en la cuadrilla de mantenimiento de las canchas y los campos del Instituto del Deporte de Hermosillo (IDH), luego de haber sido empleado de Uniformes Deportivos Valencia de Francisco “Chapo” Valencia, un negocio que estaba ubicado por la Calle No Reelección casi esquina con Jesús García.

Enfrente de la Capilla del Carmen, pues.

La mañana del pasado miércoles 29 de abril, recibí un mensaje precisamente del “Chapo” Valencia que me decía:

-          Chino: se murió el Tito

-          ¡Pero ¿cómo…?! (quedé en shok)… Al rato te llamo

Al colgar la llamada mi primera reacción fue soltar el llanto por enterarme de lo que más temía que le sucediera al Tito (aparte que según dicen los doctores, todas los hombres mayores de 50 años somos más sensibles a cualquier situación de alegría o sufrimiento).

Más tarde yo le mandé un mensaje de wat al Chapo:

-          Mándame una fotografía del Tito (porque la que vi en redes sociales con su familia, ya la busqué otra vez y no la volví a encontrar)

Después de que me envió la foto, de permanecer sentado triste en mi computadora durante horas corriendo la voz entre nuestros amigos comunes y publicar la información del deceso en redes sociales, les comento que en la interacción con decenas de personas llegamos a una conclusión que ante esta desgracia nos resulta lógica:

Si el Tito Loreto luchó contra el cáncer y no lo pudo vencer porque ya estaba muy avanzado, ¿qué nos cuesta a nosotros quedarnos en casa para no correr el riesgo de ser contagiados por el coronavirus?

Entendemos que la necesidad por conseguir dinero para poder comer y pagar los servicios del hogar, nos obligan a salir a la calle.

Pero en esas salidas de la casa, bien vale la pena andar protegidos: usar cubrebocas, guantes y hasta caretas de vinil, si es posible.

Conservando la sana distancia, por supuesto.

Porque en la lucha por vivir, es obvio que  también cuenta la actitud.

Como fue el caso de mi querido amigo Tito.

Si usted tiene un hijo, un sobrino, uno o varios amigos, o un vecino que le pueda hacer los mandados; sería su gran solución para evitar riesgos.

Con la seguridad, obvio, de que ellos también salgan bien protegidos.

Hace días, por cierto, otro compañero y amigo de Telemax, Moisés Valenzuela, conocido como “El Chahuixtle”, falleció por problemas cardiacos que se le agravaron por la diabetes.

Moisés, al igual que el Tito Loreto, estaban enfermos de otra cosa y supieron cuidarse bien durante la pandemia porque nunca fueron infectados del coronavirus, pese a que constantemente estuvieron yendo a consulta a los hospitales.

Lamentablemente, ambos, fallecieron por causas diferentes.

Aquí en Sonora, gracias a las decisiones oportunas de nuestras autoridades, tenemos un 50% menos de los contagios que se habían proyectado.

Y entre los lamentables fallecimientos que han ocurrido (cifra de la cual no quiero ni saber con exactitud), ha habido algunas buenas noticas vertidas por instituciones educativas, investigadores y científicos; ya que han creado e innovado tecnologías para ayudar a mitigar las consecuencias de lo que han llamado “el enemigo de la humanidad”.

Un ejemplo de ello son los muchachos estudiantes del ITH, que inventaron y comercializaron la careta de vinil.

Otro ejemplo es el maestro de la Universidad de Sonora, quien ideó un respirador y que incluso ya se lo han solicitado de otros países.

Qué decir de las aportaciones de los investigadores del CIAD.

Y más recientemente los estudiantes y maestros de la Universidad Estatal de Sonora (UES, antes Cesues), construyeron un ventilador que se podrá utilizar para seis personas a la vez; y cuya felicitación fue directa y personalizada por la gobernadora Claudia Pavlovich Arellano.

Entiendo -como creyente- que solo Dios sabe cuándo le toca irse a cada quién.

Pero también comprendo que debemos hacerle saber a Dios que queremos seguir viviendo y tratar de cumplir nuestras metas, principalmente por nuestros hijos y seres más queridos.

Me consta que mis queridos “Chahuixtle” y Tito Loreto querían seguir viviendo a sus apenas 50 años de edad.

Por eso pregunto:

¿Sería posible que en las cuatro o cinco semanas que supuestamente restan de esta cuarentena, extrememos nuestras precauciones para frenar la propagación de este mal?

Confiamos, incluso, que en breve se anuncien medicamentos o coyunturas que confirmen casos de cura individual y masiva de enfermos.

Entre esos temas podríamos mencionar lo declarado por los científicos gringos, quienes aseguraron -ante su presidente Donald Trump- que el calor también ayuda a matar a este virus.

Y si se trata de calor, bendito sea nuestro querido estado de Sonora, donde en verano tenemos un intenso calor.

Con el favor de Dios.

Para despedirme -y aunque ya lo hice en sus redes sociales en su momento-, un abrazo para mi querido amigo José Cruz Victorín Figueroa por el fallecimiento en un accidente automovilístico de su hijo Christian Victorín.

Un joven muy amable, educado y servicial, con quien nos tocó compartir el estudio en las grabaciones de mi programa Deporte Sonora en Telemax.

Descansen en paz mis queridos “Chahuixtle”, Tito Loreto y Christian.