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Miércoles, 29 Abril 2020 10:20

Perspectiva Sonora……. ¿Sería México la tercera dictadura en América?.......

Por Eugenio Madero Samaniego…….. Desde que Andrés Manuel López Obrador asumió el Poder Ejecutivo Federal en diciembre del 2018, siempre he pensado que su intención es imitar a los presidentes Benito Juárez, de México; y Franklin Delano Roosevelt, de Estados Unidos.

 

El primero de ellos -de apenas 1.37 metros de estatura- fue reelecto en varias ocasiones y gobernó nuestro país durante catorce años (incluyendo un pequeño período en la sede provisional de Paso del Norte, hoy Ciudad Juárez), muriendo el 18 de julio d 1872 en Palacio Nacional de la Ciudad de México.

Mientras que el dirigente gringo tuvo un mandato de doce años, siendo electo cuatro veces. Y entre las acciones que lo inmortalizaron en la historia, se puede incluir la reactivación económica de Estados Unidos. Esto gracias a que le sacó provecho a la venta y comercialización de insumos, productos terminados y tecnologías que demandaban el resto de los países del mundo por los efectos de la Segunda Guerra Mundial; falleciendo también en el poder, pero el 12 de abril de 1945.

Bueno.

Lo que quiero decir es que, al final de cuentas, las acciones emprendidas hasta hoy por nuestro mandatario López Obrador no lo hacen parecerse a Juárez ni a Roosevelt; sino al desaparecido mandatario venezolano Hugo Chávez y por consecuencia a su sucesor Nicolás Maduro, cuya dictadura compartida ya tiene 21 años en la tierra que vio nacer al Libertador de América, Simón Bolívar.

Estos dos últimos personajes, Chávez y Maduro -adoradores distorsionados, pero finalmente adoradores de Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios Ponte y Blanco-, son los creadores de la más reciente dictadura ejercida en América durante el Siglo XX, con un régimen supuestamente capitalista a partir de 1999.

Con las acciones de los caribeños dueños de una gran cantidad de petróleo, se sumaron a Cuba, considerada esta última como una nación socialista a partir de 1959 y cuyos revolucionarios Fidel Castro y Ernesto “Ché” Guevara adoraban al inglés Karl Marx y al alemán Frederick Engels.

Para los que pensaron que con el derrocamiento de Augusto Pinochet en la República de Chile en 1990 -luego de 17 años en el Poder-, se iniciaría el principio del fin de las dictaduras en todo el mundo, es evidente que se equivocaron; ya que tal parece que este sistema de gobierno se intensificó por todo durante la época contemporánea.

Si la definición de d ictadura es: “el régimen político en el que una sola persona gobierna con poder total, sin someterse a ningún tipo de limitaciones y con la facultad de promulgar y modificar leyes a su voluntad”, tal parece que se está aplicando en México y su estadía se prolongará por lo menos durante el sexenio de López Obrador.

Con más razón si tienen de su lado el Poder Legislativo y Judicial, como actualmente sucede.

Y hasta con intenciones de perpetuarse en el futuro, con AMLO o sin AMLO en la Silla Presidencial.

Pero lejos de los pasajes históricos y los precedentes de nuestra civilización, debemos ser muy serios en reflexionar qué tipo y qué calidad de Presidente tenemos, y deseamos en México.

Independientemente de las decisiones acertadas y equivocadas que le hemos visto en más de 500 días de gobierno, la calificación al tabasqueño podría ser reprobatoria por una gran mayoría de mexicanos.

Pese a las encuestas positivas y maquilladas que han publicado sus correligionarios y empresas de marketing político contratadas para presentar los resultados que quiere ver el cliente en turno.

El problema del coronavirus, ha sido sin lugar a dudas, la evaluación más negativa para el Mandatario Nacional.

Porque muy al principio no tomó en serio la situación y le valía madre la salud de los mexicanos.

Nunca previno nada con su grupo de especialistas y colegiado médico, entre los que destaca el doctor Hugo López Gattel, quien lejos de actuar equivocadamente en su responsabilidad por las fallidas recomendaciones (como el hecho de no recomendar el uso del cubrebocas), se la ha pasado diciendo una bola de tonterías que ya se han comentado en este y otros espacios informativos.

Pero en fin.

Seguimos con el Presidente:

Ahora que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) accedió a un préstamo de 12 mil millones de dólares (alrededor de 290 mil millones de pesos nacionales) para los empresarios y emprendedores afiliados al Consejo Mexicano de Negocios  (CMN), nuestro Mandatario se negó a dar el aval pretextando que no está pintado y que tampoco es un florero de adorno para que se tomen decisiones sin consultarlo.

Más o menos con esas palabras se refirió cuando dijo que no era viable dicho apoyo económico, ya que el Gobierno Federal que él encabeza ha estado trabajando en un proyecto también de apoyar a las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPymes); las cuales por si no lo saben, siguen teniendo un promedio de apenas dos años de vida en nuestro mercado, ya sea en la prestación de bienes o servicios.

Aunque es obvio que cuando le truena el negocio a un emprendedor o a un empresario, se tiene que dedicar a otra cosa para poder sobrevivir.

Con tantos desaciertos y acciones equívocas de López Obrador, no solo confunde a quienes no comparten sus ideas u ocurrencias; sino a sus propios funcionarios, ya que al secretario de Hacienda, Arturo Herrera, por ejemplo, funge solamente como un monigote que hace y deshace lo que su jefe le dice.

Y hay veces que AMLO hace cosas o toma decisiones, y ni siquiera le avisa a su Secretario de Hacienda.

Así como al resto de sus funcionarios, en otras dependencias.

He llegado a pensar, incluso, que el poder ha atarantado tanto a López Obrador como a los 38 dictadores que según entiendo hay en todo el mundo.

Según la información que tengo son 19 en Asia, 16 en Africa, uno en Europa y dos en América (Cuba y Venezuela).

Y si a este último continente  le sumáramos México, pues serían 39 dictaduras en todo el mundo.

La democratización de un país, no es solo hacer encuestas a modo u ofrecer conferencias de prensa todos los días para tratar de explicar datos históricos que en ocasiones son erróneos.

Muchos mexicanos estamos convencidos que ofrecer mejores oportunidades para que tengamos mejor calidad de vida, sería una de las estrategias para democratizar a nuestro país.

Pero sobre todo, para salir adelante se debe atender y tomar en serio algo tan prioritario como la salud de todos los mexicanos.

La peor comparación que tenemos con respecto a nuestro país, es ésta:

Que siendo Venezuela una dictadura en la que la gente ha provocado linchamientos, disturbios y saqueos tipo rapiña en las calles por conseguir comida, se puede decir que es uno de los países en América y en todo el mundo con menos casos de coronavirus.

¿Y nosotros qué?

¿Acaso mejorar nuestros estándares de salud nunca estuvieron incluidos en el Plan Nacional de la Cuarta Transformación?

Yo creo que no.

Seguimos en contacto.