Proceso de Admisión a la Unison 2020
Martes, 25 Febrero 2020 19:04

Perspectiva Sonora…… Actos vandálicos en STJ podrían afectar litigios……

Por Eugenio Madero Samaniego…….. Cualquier persona que haya sufrido por el asesinato de un menor de edad o de una mujer de la familia, estaría de acuerdo a que en México se aplicara de nueva cuenta la pena de muerte.

 

Aunque no creo, que sea necesario que tengamos que lamentar una desgracia cercana similar, para opinar si se aprueba o no, una ley que prive de la vida a esos desgraciados conocidos como infanticidas o feminicidas.

Pienso que una vez propuesto ante el Poder Legislativo este castigo revolucionario (ya que así se usaba todavía a principios y mediados del Siglo XX con la famosa Acordada que colgaba de un árbol a los delincuentes), sería bueno que también se endurecieran las leyes en contra de los violadores y secuestradores.

Siempre y cuando la sentencia esté bien documentada en contra de los acusados.

Esto por la posibilidad de que se vaya a cometer una injusticia en contra de algún inocente.

Como ha sucedido muchas veces a través de la historia.

Los asesinatos recientes de las niñas Fátima y Karol, de las mujeres Ingrid, Abril y muchas otras que se han registrado en el país, no solo han lastimado los sentimientos de los mexicanos; sino que han despertado a una sociedad civil dispuesta a manifestare y a luchar por sus derechos.

Una prueba de ello la pudimos ver este domingo por la tarde-noche en las afueras del edificio del Supremo Tribunal de Justicia (STJ) de Sonora, aquí en Hermosillo.

Manifestación extrema.

Pero al final de cuentas, manifestación.

Y extrema, porque: las buenas intenciones de levantar la voz y ser escuchadas para que no sigan ocurriendo este tipo de delitos, se distorsionaron cuando enfurecidas porque, con el pretexto de que no estaban prendidas las luces externas del edificio, decidieron tumbar las rejas para ingresar a las oficinas y hacer cuanto desmadre se les ocurrió.

Se dice, incluso, que las protagonistas de esta insurgencia son mujeres activistas que vinieron contratadas desde la Ciudad de México y cuya experiencia la han acumulado en movimientos similares, pero más numerosos.

Lo importante sería saber (en caso de ser ciertos estos rumores) quién o quienes las trajeron a Hermosillo para que hicieran tanto desmadre y descubrir a las autoras intelectuales de este tipo de reclamos.

También resultaría muy sano que supiéramos -por palabras del presidente del Poder Judicial en Sonora, Francisco Gutiérrez Rodríguez- si va a haber acción penal en contra de las ejecutoras y autoras intelectuales de estos actos vandálicos.

Conste que un servidor no está en contra de este movimiento y el empoderamiento de las mujeres.

Al contrario: me sumo al reclamo de todas ellas para que de manera inmediata -y por siempre- tengan mejores garantías en su desarrollo personal, profesional y en todo lo que hagan dentro de nuestra sociedad.

Pero creo, en verdad, que el domingo en la noche no cuidaron las formas.

Se pasaron, pues.

Por la información que publicó una compañera periodista en las redes sociales de internet -este lunes por la mañana-, desde que se estableció el feminicidio en Sonora (hace unos 6 u 8 años), los Jueces y/o Magistrados del Supremo Tribunal de Justicia (STJ) han sentenciado a 77 desgraciados que han privado de la vida a una mujer.

Los han refundido en el bote, pues.

Y si por mi fuera, les desearía que se quedaran toda su miserable existencia detrás de las rejas y sin que tengan la oportunidad de salir al sol.

De hecho, y como un dato adicional que voy a citar, el colega Edgar Molina -en su noticiero matutino de Televisa Hermosillo- hizo ayer lunes una encuesta para saber cuál sería la sentencia más preferida por los sonorenses en contra de los feminicidas.

El resultado fue que el 51% está  sugiriendo que se aplique la pena de muerte al maldito que vuelva a matar a una mujer.

Lamentable, entonces, que sucedan este tipo de acontecimientos en Hermosillo.

Así como lamentable es, que a nivel nacional se registran diez asesinatos de mujeres cada día.

Y lo peor de todo: que de cada diez crímenes de este tipo, uno es en contra de una niña.

Como sociedad, es obvio que nos queda mucho por hacer.

Pero no con actos que violenten y perjudiquen la estabilidad de nuestra sociedad.

Como los del pasado domingo en la noche.

En los videos que subieron a redes sociales se veía, por cierto, a una mujer encapuchada en el interior del Supremo Tribunal de Justicia cantando y bailando por encima de las carpetas y los papeles que sacaron de los escritorios y archiveros.

¿Qué no se supone que están resentidas por el maltrato que le dan los hombres?

Resulta obvio que muchos de esos papeles que pisoteaba la enmascarada, eran expedientes de litigios que seguramente tardarán más tiempo en tener sus respectivas resoluciones.

Luego, en la transmisión que hacía vía redes sociales de internet el colega periodista Juan Bernardo Díaz sobre esos incidentes, fue increpado por una de las manifestantes acusándolo de sesgar las preguntas a los testigos -así como los encabezados de sus publicaciones- de los evidentes hechos.

Ella -con todo respeto lo digo- justificaba lo allí sucedido por el derecho que tienen las mujeres a manifestarse.

Pero bueno…

Yo me pregunto:

¿Cuántas demandas habrá en el STJ por incumplimiento de obligaciones familiares y otros de la vía civil que urgen a los demandantes, pero que ahora tendrán que esperar un tiempo más de lo estimado en espera de una resolución favorable?

Seguramente que para este martes, la fiscal de Justicia en Sonora, Claudia Indira Contreras Córdova; el presidente del Poder Judicial, Francisco Gutiérrez Rodríguez; y el secretario de Seguridad Pública, David Anaya Cooley -quien el mismo domingo en la noche estuvo en el lugar de los hechos-; podrían emitir algún pronunciamiento.

De igual forma es probable que en el Congreso del Estado, los Diputados de las diferentes fracciones parlamentarias digan su opinión al respecto.

Pero más que eso, esperemos que los Legisladores hagan algo para evitar este tipo de actos vandálicos.

Y sobre todo, que fortalezcan y hagan leyes que eviten tantos abusos y crímenes contra las mujeres.

Seguimos mañana.