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Secretaria de Salud Publica
Lunes, 10 Junio 2019 07:42

El Zancudo, no mata, pero hace roncha…….. Ganamos pero perdimos, gracias a Dios y al Estado laico……..

Por Arturo Soto Munguía……. Mucha tinta corrió ya sobre los famosos acuerdos México-Estados Unidos a propósito del tema migratorio que se extendió a lo comercial y quién sabe a qué otros asuntos, tal y como lo adelantó el presidente norteamericano en uno de sus fulminantes tuits, aduciendo que en el momento que lo considere oportuno hará tales revelaciones.

 

El tema es de interés público en todo el país, pero como estado fronterizo, a Sonora le resulta de vital importancia toda vez que la presencia de migrantes centroamericanos -principalmente- es ya una realidad en las calles de nuestras ciudades, y de manera señalada en aquellas que colindan con la línea fronteriza.

Si a eso agregamos una cifra indeterminada de personas que ya están del otro lado realizando sus trámites para conseguir asilo político, y que serán devueltos a México (como tercer país seguro) es claro que los problemas se van a agudizar con los requerimientos de políticas públicas orientadas a su atención en materia de empleo, salud, educación, vivienda, entre otros.

No. La negociación que hizo la delegación encabezada por el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard no da para echar las campanas al vuelo, pero en justicia hay que decir que no podía ser de otra forma.

En una relación de países con economías tan asimétricas, a lo largo de la historia ninguna negociación ha sido ventajosa para México, pero particularmente esta envía señales que apuntan a escenarios impredecibles, con el agregado de que el gobierno mexicano está obligado a ofrecer resultados en un plazo de 90 días, cuando su homólogo estadunidense evalúe el cumplimiento de los acuerdos y decida si mantiene su magnánima postura de no arancelar los productos mexicanos de exportación, o vuelve a la cargada con su amenaza.

Dentro de tres meses estará más cerca la fecha en que se lleven a cabo las elecciones presidenciales en Estados Unidos, en las que Donald Trump va por la reelección, afianzando el discurso que lo hizo ganar en noviembre de 2016. Un discurso que va más allá del nacionalismo y raya en la xenofobia, el proteccionismo y las posiciones antinmigrantes.

México se comprometió a enviar a la frontera sur un no tan pequeño ejército de 6 mil elementos de la Guardia Nacional para contener el paso de migrantes centroamericanos, sudamericanos y caribeños que buscan ingresar por esa ruta. Sin rebuscamientos, la Guardia Nacional será la Border Patrol tenochca en una zona que por cierto, es sumamente porosa, con cientos de kilómetros de selva compartida donde la frontera no existe.

Donde lo que sí existe, desgraciadamente es una gran actividad de grupos del crimen organizado, traficantes de humanos, de armas y de drogas que serán la prueba de fuego para la naciente Guardia Nacional, la joya reluciente del secretario de Seguridad Pública federal, el paisano Alfonso Durazo Montaño.

Ciertamente, ese control es algo que el gobierno mexicano debió hacer desde hace muchos años, pero no sólo no lo hizo, sino que desde la campaña electoral 2018 y en los primeros seis meses del nuevo gobierno federal se relajó la vigilancia, se le proporcionaron facilidades a las caravanas migrantes, atendiéndolas con recursos, alimentación, transporte, albergues en cumplimiento a los protocolos de ayuda humanitaria para estos casos.

Estados Unidos, desde luego, no vio esto con buenos ojos y después de muchas advertencias sacó el “petate del muerto” de la escalada arancelaria, una medida que por cierto no goza del consenso ni siquiera entre los republicanos, pero que erizó los pelos del gobierno mexicano, hasta llegar al punto en que nos encontramos hoy.

Cualquiera que haya estado atento a los discursos de Andrés Manuel López Obrados como candidato, y ya como presidente respecto al tema migratorio y a la relación bilateral, verá con sorpresa cuánto ha virado en estos días. Lo mismo que el de sus secretarios de Estado.

Así, el sábado se llevó a cabo en Tijuana el mitin convocado por el presidente de la República, al que acudieron gobernadores, legisladores, funcionarios, líderes de partido, de organizaciones sociales y religiosos, entre otros.

Fiel a su estilo de equipararse con los grandes próceres de la patria: Hidalgo, Morelos, Juárez, Cárdenas; López Obrador llamó a la unidad nacional para hacer frente a la embestida gringa, pero cuidándose mucho de no levantarle el puño, sino ofrecerle “la mano abierta y franca”.

Pero está bien. El aleteo de una mariposa enloquecida en Washington puede provocar una tormenta perfecta entre el Bravo y el Suchiate y entonces sí no sólo se va al carajo el proyecto de nación tan cacareado en campaña por el Peje, sino la nación entera.

Del mitin hay mucho qué decir, pero el espacio es breve. Entre el triunfalismo injustificado y el agradecimiento a Dios por guiar las negociaciones; entre el aplausómetro que ganó Ebrard (después del presidente, claro), y los connatos de bronca entre simpatizantes y opositores a AMLO; entre los abucheos a Kiko Vega, el gobernador saliente de Baja California, también fue notable el reconocimiento a la presidente de la Comisión de Asuntos Internacionales de la Conago, Claudia Pavlovich.

No sólo tuvo un buen recibimiento por la concurrencia, sino que aprovechó el momento para refrendar su apoyo al presidente y plantear las necesidades que en los estados fronterizos generarán los multicitados acuerdos, y que esbozamos líneas arriba.

II

Mientras tanto y a propósito de la Guardia Nacional, imposible no ejercitar la capacidad de asombre frente a lo que está ocurriendo en varios municipios del estado, pero especialmente en Ciudad Obregón y Hermosillo, donde los asesinatos a sangre fría y en media calle están alcanzando cifras escandalosas.

Con un poco de cinismo, cualquiera podría decir que si ya han matado a diez policías municipales y estatales (incluyendo comandantes), qué se puede esperar de los ciudadanos más comunes que corrientes, y más aún, de gente que presumiblemente mantenía ligas de algún tipo con la delincuencia organizada.

Apenas la semana antepasada se vivió un jueves negro con el asesinato de tres mujeres y la artera agresión de una más, y la semana que recién finalizó cerró con al menos 15 asesinatos.

Ahora sí que como dijo el diputado guaymense Rodolfo Lizárraga, arqueando sus delineadas cejas y abriendo el pecho para dejar escapar un grito: “esto no puede seguir pasandoooooooooo”.

III

Y como de ver dan ganas, la alcaldesa de Navojoa, Rosario Quintero convocó a un mitin de apoyo a sí misma frente a desorden político-administrativo que se trae en la Perla del Mayo, donde ya se le está enderezando una solicitud de desafuero.

El problema es serio, porque incluso varios regidores de Morena son partícipes de esta solicitud y ya fijaron una postura deslindándose de la alcaldesa, que por cierto fue postulada por el PES en la coalición Juntos Haremos Historia, aunque su origen es panista.

Quizás eso la haya llevado a promocionar una lona que algunos de sus simpatizantes exhibieron en el precitado mitin, donde a la letra se lee: “Arriba Chayito Quintero, quien ganó por ella misma, no por el partido de Morena”.

O sea, el tiro está cantado y sólo ratifica lo que hemos comentado en anteriores despachos: los gobiernos locales pueden ser la cuna del desencanto por la 4T en Sonora.

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